Cuando pensamos en el Nilo, imaginamos templos antiguos, atardeceres mágicos, falucas navegando lentamente y una imagen casi mística de Egipto.
Y sí, todo eso existe.
Pero hay una parte del Nilo de la que se habla mucho menos y que, sinceramente, me impactó muchísimo cuando lo vi con mis propios ojos: la contaminación.
Porque hasta que no haces un crucero por el Nilo y pasas varios días navegando, no eres realmente consciente del nivel de suciedad y del impacto ambiental que existe alrededor del río.
Y creo que es importante contarlo.




