Eso es lo que me pasó con el Château de Peyrelade, una espectacular fortaleza medieval situada en Rivière-sur-Tarn, en el Aveyron, justo a la entrada de las famosas Gorges du Tarn.
Construido sobre un enorme espolón rocoso, el castillo domina el valle del Tarn y tiene una particularidad que lo hace especialmente interesante: el propio roquero forma su torre-donjon natural, elevándose unos 50 metros sobre el entorno.
Y si estás preparando una ruta por las Gargantas del Tarn, te recomiendo que lo apuntes en mayúsculas.



